Crítica de Manolo Ferreras

Amor y fantasía de acrílico y plasmación del ruido… en “Paisajes de la ciudad dormida”, púrpura profundo, círculos pendulares peinados en variaciones eternas, irrepetibles, danza y danza al compás verado, y varado; en sus collages inciertos de mensajes tan personales!, muy original, distinto, de un post abstracto capaz de endilgarse parámetros mironianos de destello braquianos que chocan, con su preciosismo de juegos de luz y formas, su positivismo, frente a la “oscuridad” de los demás…Tiene un pincel cargado de futuro.
Gracias

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